¿Cómo influyen las aulas en las habilidades para el aprendizaje?

Why do classrooms impact the ability of children to learn?

Sometimes, I wish Marie Kondo could start visiting Spanish schools, and help them learn how to organise the space before we do the actual construction work/refurbishment.

Also, it’s not all about organisation. Setting up the learning space so the actual learning comes from the environment is a big chunk of the transformation process that we are living in Spanish education. Image from Herman Hertzberger Montessori School.

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La transformación de espacios educativos está dejando de ser un paradigma para ser una realidad. Muchas son las instituciones que están cambiando la configuración de sus aulas, pasillos y patios en pro de nuevas formas de enseñar y apostando, en definitiva, por nuevas formas de relación entre profesores, alumnos y conocimiento.

Las clases magistrales han pasado a la historia, ya sólo puntualmente los profesores realizamos explicaciones teóricas donde los alumnos toman nota. El hands on learning se ha extendido como la espuma porque pone de manifiesto que aprendemos mediante la puesta en práctica del conocimiento. Aprendemos realizando proyectos, haciendo mapas mentales de la información que acabamos de conocer, y, sobre todo, explicando los contenidos a nuestros compañeros. En definitiva, necesitamos hacer uso de la información en una variedad de formas para hacerla nuestra.

Podríamos pensar que, en lo relativo a la praxis, el espacio no importa. Yo puedo leer un libro en mi casa, en clase, en un parque o en mitad de la carretera. Siempre estaré leyendo. Pero… ¿dónde lo haré más a gusto? si tuviera que concentrarme ¿dónde me concentraría mejor? El sitio en el que lo haga tiene un gran papel.

Si tenemos en cuenta los estímulos sensoriales que hay en el entorno que nos rodea, podremos contribuir a la disposición de elementos de manera que sean parte productiva del aprendizaje.

En este post os explico algunos consejos para crear ambientes donde el aprendizaje suceda de forma más fluida, teniendo en cuenta las necesidades pedagógicas de las actividades que hoy en día utilizamos en clase.

1- El mensaje que transmite el aula.

Y donde digo aula podría decir patio, pasillo, hall, gimnasio, taller… Cosas tan obvias como el material visible para el alumno puede hacer que esté más o menos atento a la actividad que esté realizando. Para ellos es importante no confundir “tener material a mi disposición” con “caos”. Que las dimensiones del espacio tengan que ver con cómo se va a mover el alumno dentro de él, que los materiales respondan también a las actividades que vayan a hacer.

2- Traer al aula elementos de otros contextos.

¿Almohada? Dormitorio. ¿Flexo? Habitación. ¿Planta? Terraza. ¿Flores? Jardín. Estas son algunas de las asociaciones que nuestro cerebro hace automáticamente cuando se encuentra con estos objetos. Introduciendo estos elementos en el aula, la despojaremos de esta realizad fría, dura y parca que desgraciadamente lastra.

3- Utilizar materiales naturales como la madera.

Este consejo es por razones de salud. Se ha probado que determinados materiales pueden ser nocivos para la salud. Algunos metales, pinturas plásticas sintéticas… contienen productos químicos que no ayudan a un funcionamiento saludable de nuestro cuerpo. En cambio, utilizar materiales naturales como la madera, el agua, el barro, el yeso, las pinturas a base de agua, no interrumpirán el funcionamiento de nuestro cuerpo.

4- Aire limpio, neuronas felices.

Para funciona el cuerpo necesita oxígeno. Llevar la vegetación al aula es una de las formas de contribuir a que el aire permanezca limpio. La investigadora Susana Hormigos ha realizado varios estudios al respecto. Aunque yo la respuesta a los beneficios de la ventilación la encontré en este fantástico libro que os recomiendo:

La casa, historia de una idea.jpg

5- Optar por mobiliario ligero y versátil.

Sillas apilables, puffs, fitballs, taburetes, proyectores sobre pizarras que abarquen toda la superficie de la pared… Hay un sinfín de posibilidades para diseñar un aula versátil con un presupuesto ajustado.

Como sucederá con los aislantes acústicos, no tenemos que irnos a fabricantes de mobiliario escolar para hacernos con unas mesas chulas para el aula. Una buena idea es hacer talleres tipo Ikea Hack con los alumnos para que ellos fabriquen sus propias mesas.

Destornilladores eléctricos, bisagras plegables, patas, ruedas y tablones de madera de diferentes tamaños (a poder ser, de madera). Una sesión de montaje de mesas y otra de barnizado. Un taller estupendo con el que habrás renovado la flota de mesas de tu aula.

6- Recordar que el espacio tiene que sugerir, no sobre-estimular.

Los colores estridentes como el amarillo, el verde o el rojo, son adecuados para marcar recorridos o puntos de interés. Sobre todo para los más pequeños o para trabajos de accesibilidad (personas con dificultades visuales, por ejemplo). Pero no son los más indicados para espacios de educación secundaria, bachiller o ámbito universitario. El ruido visual es un concepto excelente con el que han trabajado las arquitecturas Marta Parra y ángel Müller en sus paritorios humanizados. Héchale un ojo que agradecerás haber conocido este trabajo hecho con tanto cariño.

7- Tener en cuenta el confort cromático.

Asociar un abanico cromático para cada espacio de aprendizaje nos ayudará a memorizar la información que trabajemos en ese entorno. A nivel cognitivo es la técnica que utilizan en los parkings para que recordemos dónde hemos aparcado. Parking verde, donde la zanahoria en el número 19 (como el día de mi cumpleaños).

Estas asociaciones ayudan a retener información. Por ejemplo; el aula de inglés es morada, la de matemáticas es roja, el laboratorio de ciencias es verde… En cada espacio podemos utilizar una gama cromática que nos ayude a dotarlo de identidad.

8- Permitir que varias actividades puedan suceder simultáneamente sin que sea un problema.

Un buen aislante acústico es fundamental. Si no nos llega el presupuesto para poner en el techo paneles acústicos de diseño, podemos tener en cuenta que elementos como las alfombras, los cojines, las cortinas (en definitiva, materiales porosos) son muy buenos absorbiendo el sonido.

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Permitir que el mismo aula sirva para las diferentes fases de Design Thinking (por ejemplo) es un buen punto de partida para comenzar a planear la distribución del espacio.

9- Dejar espacio libre.

¿Objetivo? que el aire fluya, que los alumnos puedan levantarte sin hacer ruido ni molestar al resto de sus compañeros, que haya conexión visual entre las personas que estén compartiendo el espacio. Para ello necesitaremos suficiente espacio de almacenaje, quizá fuera del aula ya puedan los alumnos dejar cosas… Mochilas, abrigos en incluso patinetes, son elementos que a veces colapsan las clases, creando un ambiente caótico que no ayuda en el momento de estar en la clase.

10- Recordar que nos comportamos como el espacio nos sugiere.

Nunca tocarías un herizo, porque sabes que te pincharías, sin embargo a un cachorrito de perro, con ese pelito tan suaaave, te será inevitable querer pasarle la mano. Pues eso no sólo sucede cuando nos relacionamos con animales, sino también con el entorno.

Para explicar este último punto hago siempre referencia a la teoría de las affordances de J.J. Gibson (que os contaré en otro post), y que podemos resumir con que existe un diálogo entre los objetos que me rodean y mi ser. No nos comportamos igual cuando estamos sobre una explanada de hormigón que cuando estamos descalzos sobre el césped. Tampoco será los mismo leer un texto en un rincón acogedor, sobre un pequeño sofá, con una iluminación puntual sobre el libro, que si intentamos leer sobre un pupitre o un atril, sin si quiera tocar el libro.

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Por último, os comparto una transformación que han efectuado los compañeros del equipo de investigación basado en Barcelona SmartClassroom, donde podréis ver, llevados a la práctica, algunos de los apuntes que os he dado.

Smart Classroom.png   Smart Classroom 2.png

Si tenemos en cuenta un aula donde el material está ordenado, que está limpia, en la que veo bien a mis compañeros, donde la cantidad de luz natural es la adecuada para que pueda ver con claridad, el aire está limpio porque se ha ventilado con la frecuencia necesaria y/o porque las plantas que hay contribuyen… En este entorno estoy poniendo a mi cuerpo, como organismo vivo que es, en un sitio donde puede alimentarse de la información que le den, donde trabajar y generar ideas nuevas.

Un lugar de relación donde suceda el maravilloso arte de aprender, un espacio que surja fruto de entender el cuerpo humano como un ser vivo en constante crecimiento.

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