Los caminitos neuronales

Cuando empecé a ahondar en textos sobre cómo funciona nuestro cerebro me encontré a menudo con autores que asemejaban este funcionamiento al de un ordenador que procesa información. Con el tiempo me he dado cuenta, gracias a otros autores como V.S. Ramachandran o Francisco Mora, que esta metáfora ha venido condicionada por el escaso conocimiento que a día de hoy tenemos sobre este órgano que tanta intriga despierta.

Cerebro_AnaMombiedro.png

Así que puestos a hacer metáforas, os comparto qué visión de cómo funciona el cerebro me he forjado durante estos años de investigación. Lejos de parecer una placa base que procesa información, me gusta utilizar sucesos naturales para explicar cómo fluye la información entre las conexiones neuronales que nos llevan desde mover un dedo hasta hacer la digestión o forjar un pensamiento.

Muchos son los artistas que encuentran la relación entre el cerebro y el universo. Yo lo vi muy claro en una conferencia de Mirjana Povic sobre la geometría de las galaxias que escuché en Granada. Me ayudó a comprender que las neuronas son como estrellas o planetas, que organizadas en un espacio tridimensional tienen periodos vitales y se relacionan con su entorno siguiendo leyes que se escapan de la realidad cartesiana a la que estamos acostumbrados.

Alzheimer_dementia_(3)_presenile_onset.jpgImagen histopatológica del córtex cerebral de un paciente con Alzheimer

img_11725.jpgFotografía tomada por el telescopio Hubble

Además, me gusta pensar en el flujo de información entre neuronas por nuestro cuerpo como un mapa fluvial. Con el paso del agua (información) se crean lo que llamo caminitos neuronales. Cuando comienza a llegar un torrente de información sensorial a nuestro cuerpo, se empiezan a generar estos caminos, conectando neuronas. De manera que cuando llevamos a cabo una acción se activa uno de estos caminos (más bien, miles de ellos). Si no repetimos esa acción, el caudal del caminito neuronal se seca, y or lo tanto será posible que, cuando vuelva a llegar el torrente de energía, el caminito sea diferente (o no llegue a ser si el caudal de agua no es suficiente).

caminitos_neuronales_mississippi.pngMapa del río Mississippi

Uniendo la geometría tridimensional del cosmos y la teoría de los caminitos neuronales podemos hacernos una idea de que la información que llega al cerebro no es procesada, sino que circula por nuestro cuerpo, generando situaciones sensoriales, motoras, propioceptivas…

También podemos pensar en estos caminitos neuronales como las raíces de una planta, que se alimentan del sustrato, crecen con el paso del tiempo y su interacción con el entorno en el que viven tiene un impacto en la realidad tangible que es la planta como ser vivo.

Te animo a que encuentres tu metáfora natural sobre cómo funciona el cerebro, cuando la comentas en esta entrada la publicaré en twitter, será una bonita colección de metáforas 🙂

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